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De pésima calidad técnica, el vidéo comienza. El joven prisionero, esposado y en hábitos de color naranja, ya está sentado frente a una mesa. Dos hombres y una mujer entran en la celda:

Hombre 1:¿Cómo anda tu inglés?
Preso:Bien.
Hombre 1:Bueno, mira, la razón por la que estamos aquí es que queremos hablarte durante un par de días. Hablarte de un montón de cosas.
Preso:No hay problema.
Hombre 1:¿Estás de acuerdo?
Preso:Si.
Hombre 1:Apuesto a que somos los primeros canadienses que ves en mucho tiempo.
Preso:¿Canadienses? (sonriente)
Hombre 1:Si.
Preso:¡Finalmente! (risas).

Es el primer intercambio de palabras entre Omar Khadr y los agentes del Servicio canadiense de inteligencia y seguridad (CSIS). El ambiente parece relajado. Obviamente, Omar cree que esta visita tendra para él consecuencias positivas o por lo menos, así parece esperarlo. Se muestra confiado : lo llaman por su nombre, le ofrecen un sandwich : ¿Un Subway o un McDo? El que quiera. ¿Una Coca-Cola?. El joven acepta encantado, casi incrédulo. Esto comienza bien.

Pero cambiará. Omar, que entonces apenas cuenta 16 años - pero que ya es un veterano entre las víctimas de la tortura estadounidense - va a quebrarse bajo la presión psicológica de los agentes canadienses. En el segundo día, caerá en un profundo estado de regresión.

Este interrogatorio duró cuatro días, entre el 13 y el 16 de febrero de 2003, en la cárcel de alta seguridad de Guantánamo, Cuba, en donde Khadr se encontraba detenido desde hacía cinco meses. El encuentro fue grabado íntegramente en video. En mayo de 2008, la Corte Suprema de Canadá ordenó al gobierno canadiense que entregara a los abogados de Omar Khadr miles de páginas de documentos relacionados con los interrogatorios a los que había sido sometido. Así fue como los abogados recibieron más de siete horas de video de esos interrogatorios.

Antes de procéder a la entrega, la policía borró una parte importante de la banda de sonido argumentando « motivos de seguridad nacional ». No obstante, los pasajes que quedaron audibles revelan hechos de gran interés y de una increíble intensidad dramática.

Estos documentos excepcionales componen la trama principal de este documental. El interrogatorio es puesto en perspectiva por expertos (un psiquiatra de Toronto de vasta experiencia con víctimas de la tortura y el abogado militar estadounidense de Khadr), por ex-presos que conocieron a Omar en Guantánamo y por un ex-torturador de la carcel de Bagram, en Afganistán, entre otros.

Según el gobierno de Estados Unidos, Omar Khadr mató a un soldado de las Fuerzas Especiales estadounidenses, en un enfrentamiento ocurrido en Julio de 2002 en Afganistán. Omar tenía entonces 15 años. En 2010, se encuentra aún encerrado en Guantánamo esperando un proceso militar en el que será acusado de crímenes de guerra. Se trata del primer niño soldado de la Historia procesado por tales cargos.

Cada uno de los cuatro días del interrogatorio posee sus características particulares y la cronología constituye una forma de estructura dramática hilvanada en capítulos.

   Día 1. Esperanza.
   Día 2. Ruptura.
   Día 3. Chantaje.
   Día 4. Fracaso.

El ultimo día, cuando los agentes canadienses están a punto de partir, se produce este diálogo:

Omar:Quisiera telefonear a mis abuelos.
Interrogador 1:Bueno, no puedo arreglarte eso.
Omar:Usted no hace nada por mi.
Interrogador 1:¿Perdón ?
Omar:Usted no puede hacer nada por mi.
Interrogador 1:No podemos hacer nada por ti..
Interrogador 2:No podemos hacer nada por ti. Solamente tú puedes ayudarte.

(Ponen en marcha el aire acondicionado. Los dos hombres y la mujer abandonan la celda. Omar queda solo.)

Nada puede estar más lejos de una intención artística que una mala grabación de una cámara de vigilancia manipulada por agentes secretos en una cárcel de « la guerrra contra el terrorismo ». Los cineastas han querido apropiarse de este material para recontextualizarlo como obra cinematográfica.